23 nov. 2017

Cómo leer 10 veces más rápido





La lectura es una habilidad humana profunda, y es una que no recibe suficiente atención en estos días. Esperamos que todo nos llegue rápidamente, y la información no es una excepción. En este punto, la mayoría de las personas está desplazándose y navegando en lugar de leer. 

Cuando nos desplazamos sin pensar, no estamos aprendiendo de la misma manera que lo hacemos cuando leemos. Los lectores ávidos experimentan disminución de la ansiedad cuando se pierden en un libro, y la lectura genera empatía. Hay muchas razones para abrir un libro con frecuencia, si quiere saber más puede leer Reading With Purpose puede cambiar su vida .

Leer no tiene por qué ser un proceso lento. Si crees que la lectura consume demasiado tiempo, es posible que desees acelerar la lectura.

Puedes leer 6 veces más libros si sabes cómo acelerar la lectura
Cuando lees rápidamente, puedes recibir mucha más información que la persona promedio. Un estudio reciente sugiere que un adulto promedio puede leer aproximadamente 300 palabras por minuto. Los lectores de velocidad competentes pueden leer alrededor de 1.500 palabras por minuto. Para aquellos que llevan el puntaje en casa, el lector de velocidad puede consumir cinco veces más palabras que un adulto promedio. Hay algunas personas anómalas que pueden leer aún más.

Para poner esto en perspectiva, digamos que el libro promedio tiene alrededor de 100,000 palabras. El lector adulto promedio pasará aproximadamente 5.5 horas leyendo un libro de esa duración. Un lector de velocidad puede completar la misma tarea en aproximadamente 50 minutos. Esto abre posibilidades significativas para que los lectores de velocidad tomen en un libro todos los días con un compromiso de menos de una hora, o 7 libros por semana. El lector promedio solo podrá disfrutar de 1.27 libros por semana si lee durante una hora por día. Al final del año, el lector de velocidad podría leer más de 365 libros, mientras que el adulto promedio completaría 66.18.

Estas son las técnicas que aceleran su lectura
La lectura rápida requiere algo de práctica, pero puede comenzar a cosechar los beneficios de este método de lectura casi de inmediato.

1. La tabla de contenido debe ser lo primero que lea
Nos saltamos la tabla de contenido con demasiada frecuencia cuando comenzamos a leer un libro, especialmente si tenemos la intención de leer el libro en su totalidad. La tabla de contenido es la hoja de ruta del lector a través del libro. Como los lectores veloces no se obsesionan con la absorción de cada palabra, conocer las grandes ideas de cada capítulo prepara sus cerebros para asimilar la información.

No te dirigirías a un viaje por carretera sin consultar un mapa. Leer sin rumbo tiene tanto sentido como conducir sin leer las señales de tráfico. Claro, puede leer un libro sin mirar la tabla de contenido, pero es más probable que pierda el enfoque o pierda el tiempo preguntándose sobre cuestiones estructurales que podrían responderse con una rápida mirada al frente.

Si necesita conocer información específica del libro, la tabla de contenido puede indicarle qué capítulos son relevantes. Esto le permite omitir las partes que no son pertinentes para su investigación.

En algunos casos, la tabla de contenido no ofrece muchos detalles, o el autor podría usarlo para atraerlo a leer más. Echar un vistazo rápido al primer capítulo o dos puede ofrecerle una idea de cómo el autor estructura su trabajo si la tabla de contenido no puede darle pistas.

2. Siempre lee con intención
Después de identificar el tema del capítulo, deberá mantener una pregunta en el fondo de su mente. Preguntar: "¿Qué intenta decirme el autor?" Es una excelente manera de enmarcar sus pensamientos. Tu cerebro trabajará para descubrir la respuesta a esta pregunta mientras lees.

Cuando lea con un propósito en mente, podrá procesar información relevante y filtrar el material extraño.

3. Identifique el punto de vista del autor y lea las referencias suficientes para comprender

Los libros generalmente contienen referencias a otros trabajos académicos para respaldar su punto de vista. Al echar un vistazo a lo que el autor elige citar, puede aprender un poco más acerca de cómo él o ella formularán sus puntos clave. Esta información puede guiar su pensamiento a medida que lee rápidamente.
Echar un vistazo a las referencias no significa que deba detenerse para leer cada nota o fuente. Las referencias que simplemente reafirman lo que dice el autor se volverán monótonas y rápidas de leer. Solo quieres obtener la idea general. Después de que tenga suficiente información para darle sentido al material, no obtendrá nada adicional si continúa consumiendo la misma información.

Piensa en leer de la manera en que piensas sobre comer. El hecho de que el buffet esté lleno de todo tipo de deliciosas opciones no significa que deba comerlo todo. Al igual que deja de comer cuando está lleno, puedes pasar de las referencias una vez que tiene suficiente información para comprender el concepto.

4. Nunca lea en voz alta (o en su cabeza)
Leer en voz alta es excelente para desarrollar la fluidez en los lectores emergentes, pero es una forma segura de reducir la velocidad. Cuando los niños leen pasajes en voz alta en la escuela, es para un propósito específico, pero no es necesario en el contexto de la lectura rápida.

Cuando leemos pasajes en voz alta, nuestro cerebro tiene que trabajar un poco más duro que cuando leemos en silencio. El acto de leer utiliza las mismas partes de tu cerebro ya sea que leas la información en voz alta o la leas en silencio.  La principal diferencia entre la lectura silenciosa y la lectura en voz alta es que el acto de hablar requiere que el cerebro dé un paso más.

El área de Brocas es la parte del cerebro asociada con convertir los pensamientos en tu cabeza en una expresión significativa a través del habla. El área de Wernicke es responsable de la comprensión.  Si puede minimizar la subvocalización y la lectura en voz alta, puede eliminar el paso adicional de tener que leer y comprender el habla en el área de Wernicke y luego vocalizarla en el área de Broca.

Cuando leemos en voz alta, nuestro cerebro no solo ve las palabras en la página, sino que también se toma la molestia de escuchar las palabras y producir un discurso. Realmente no necesitamos vocalizar lo que estamos leyendo para entenderlo. Los pasos adicionales pueden retrasarnos significativamente.

Es posible que haya notado que a veces, cuando lee en voz alta, puede tener problemas para comprender lo que acaba de leer. Incluso puede ser necesario volver a leer la misma oración para que pueda confirmar que lo que vio y habló está alineado.

Cuando aplica la tercera técnica en esta lista, resulta aún más impráctico leer en voz alta. Ese método requiere que consideres trozos de información más grandes que las oraciones. Cuando se trabaja con libros párrafo por párrafo para identificar la perspectiva del autor, tener que ir línea por línea para producir el habla es una pérdida de tiempo.

La lectura rápida es como disfrutar la vista al jardín en lugar de enfocarse en cada pétalo
Cuando leemos a un ritmo pausado, nos da la oportunidad de apreciar las palabras de una manera diferente. Piense en leer línea por línea como detenerse a apreciar un hermoso jardín de flores con una lupa o pasar treinta minutos examinando una obra de arte a tres pulgadas de su cara. Podrías pensar que necesitas mirar muy de cerca, y es posible que veas cosas increíbles, pero te estás perdiendo la totalidad de la escena.

La lectura rápida le da la oportunidad de ver la imagen completa para que pueda ver cuántos tipos de flores hay o cómo se combinan las diferentes pinceladas para obtener una imagen cohesiva. Cuando observa el panorama general, puede extraer más significado de lo que ve.


En lugar de perder el tiempo centrándose en los pétalos de un único tipo de flor, puede disfrutar de todo el jardín. La aplicación de técnicas de comprensión lectora de velocidad le permite extraer más de las grandes ideas de las cosas que lee. No solo obtiene más información de cada libro que lee, sino que también disfruta de más libros en el camino.



Fuente bibliográfica
LEE, BRIAN, 2017. How to Read 10X Faster and Retain More. Lifehack [en línea]. [Consulta: 24 noviembre 2017]. Disponible en: https://www.lifehack.org/615485/how-to-read-10x-faster-and-retain-more. 

20 nov. 2017

Diez claves para educar mejor a las nuevas generaciones

Por: Olga R. Sanmartín




En la era de Twitter, donde se discrepa sin tratar de entender al otro, lo importante es aprender a escuchar.

Otras armas son la reisilencia, la persistencia y la ética. Se educa en el asombro, con libros y sin miedo a los límites.

El filósofo y sociólogo francés Edgar Morin decía en 1999 que «hay que aprender a navegar en un océano de incertidumbres a través de archipiélagos de certeza». Entonces no había crisis, ni populismos, ni posverdad y el mundo era mucho más previsible que ahora, pero ya apuntaba entonces unos saberes para la educación del futuro que en algunos casos coinciden con los que los expertos reunidos en Qatar para la Cumbre Mundial de Educación citan casi dos décadas después:

1. EL ASOMBRO
Platón dijo que el fin de la educación era «enseñar a desear lo deseable». El buen educador potencia la curiosidad y el asombro. Pero los críos de ahora viven estresados con sus tareas y sus extraescolares.

«Los niños empiezan la escuela deseando aprender y acaban pensando sólo en aprobar», expresa Carmen Pellicer, presidenta de la Fundación Trilema. «Disfrutar del aprendizaje es fundamental. Educar no es cuestión de estrategia, sino de cariño. Frente a la presión academicista de los ránkings, del informe PISA y de las competencias, necesitamos una educación emocional, de aprender a ser persona». Hay que relajarse, volver a la naturaleza y vivir la experiencia de lo real.

2. LA 'LEARNABILITY'
Ya no vale con ser inteligente. Ni siquiera basta sólo con tener talento, que es la forma de gestionar la inteligencia. La palabra de moda es learnability, que José Antonio Marina define como «el deseo y la habilidad de aprender rápida y eficazmente». Es una herramienta clave para los jóvenes, que en su vida laboral tendrán que reciclarse entre 10 y 14 veces. El aprendizaje dura ahora toda la vida. El futuro no será de los más listos, sino de los que tengan más ganas de aprender y mantengan más tiempo ese deseo. La persistencia, el esfuerzo y el carácter son los valores del siglo XXI.

3. LA ÉTICA
La única cosa que tienen clara los distintos partidos políticos que negocian el Pacto de Estado por la Educación es que hay que poner más educación cívica en la nueva ley. Cada vez va a ser más importante enseñar en el respeto al diferente, porque cada vez hay más migraciones y más diversidad. Se ha puesto de moda en los colegios (el Miguel Catalán de Coslada, el Instituto de Sils) el aprendizaje-servicio, algo parecido a lo que antes se llamaba trabajo social.

4. EL CONOCIMIENTO
Existe un creciente interés en el mundo educativo por que los niños aprendan conocimientos concretos. «Ahora se está poniendo mucho énfasis en la educación orientada para el mercado laboral, pero en el futuro veremos el regreso de la Historia, de la Geografía y de la Literatura. Si tenemos conocimientos concretos, podemos entender mejor lo que está pasando y estar más preparados. Los niños tienen que saber de dónde vienen y conocer el contexto. Los hechos son importantes», insistía durante la Cumbre Mundial de Educación el director de la revista económica tunecina Afrique Magazine, Zyad Limam.

5. LOS LÍMITES
«Disciplinar no es solamente poner límites, es, sobre todo, educar en la conciencia del respeto al valor terapéutico de los límites», expresa el educador Gregorio Luri, que dice que hay padres que piensan que el no es una especie de virus con un poder traumatizantes. Maia Chankseliani, profesora de Educación Comparada e Internacional en la Universidad de Oxford, lo corrobora: «Las reglas son muy importantes como parte de la educación. Los jóvenes no pueden ser completamente libres, deben estar enmarcados dentro de una cierta estructura». No hace falta ser unos padres autoritarios, pero sí poner reglas, educar en los hábitos y en el rigor y conseguir que se cumplan. Los límites dan seguridad en la incertidumbre.

6. LA RESILIENCIA
La resiliencia es la capacidad del ser humano para adaptarse positivamente a situaciones adversas. El mundo postmoderno está obsesionado con el éxito y no enseña a los niños a caerse y levantarse. No hay nada malo en la frustración, pero los padres tienen miedo a asumir que sus hijos fallarán. Fanny Auger, gurú de la slow life que imparte talleres en Francia sobre cómo aprender a vivir con el fracaso, asegura que «fallar muestra cómo eres en realidad» y recuerda los inconvenientes de querer alcanzar la perfección a toda costa. «Muchos problemas vienen porque los niños tienen miedo a defraudar a sus padres. Hay que ser compasivo y amable con uno mismo», indica. Un fracaso a tiempo es un triunfo; por ejemplo, una mala nota puesta a principio de curso ayuda a mejorar.

7. LAS TIC
Karen Symms Gallagher, decana de la Rossier School of Educaction de la Universidad del Sur de California, cuenta cómo «la tecnología sirve para individualizar los programas educativos» de cinco high schools que ha rediseñado para repescar a alumnos que no lograban graduarse. 90 estudiantes de la misma edad tenían hasta 11 niveles educativos distintos, pero las tabletas les han permitido «aprender cada uno a su ritmo» dentro de la misma clase y con el mismo profesor. Nadie discute los beneficios de las nuevas tecnologías; ahora bien, los alumnos deben aprender a distinguir lo esencial de lo irrelevante.

8. LA ALFABETIZACIÓN MEDIÁTICA
La mayoría de los expertos de la Cumbre Mundial de la Educación considera que en los colegios se deberían impartir herramientas de lo que se denomina alfabetización mediática (media literacy) para que los alumnos aprendan a detectar las noticias falsas. Insistió mucho en ello la jequesa de Qatar, Mozah bint Nasser, que reclamó que «en los planes de estudio haya competencias para que los estudiantes se aparten de pensamientos estereotipados».

9. LA LECTURA
No hay nada mejor que educar con el ejemplo y es difícil pretender que los chicos se interesen por un libro cuando el 36% de la población española reconoce que no lee nunca o casi nunca, según el CIS. Pero la lectura es importante, recuerda la OCDE, y cualquier lectura es mejor que no leer, sean cómics, revistas o novelas online. Además de sus ventajas cognitivas (refuerza la ortografía y la comprensión lectora), lo mejor de la lectura es que nos enseña a estar solos, nos permite viajar a otros lugares y vivir otras vidas y nos ayuda a entender el mundo.

10. APRENDER A ESCUCHAR
Sir Michael Barber, que fue asesor educativo de Tony Blair, explica que hay una escuela «muy buena» a las afueras de Londres, la School 21, «que está centrada especialmente en enseñar a los niños a escuchar y a hablar». El colegio forma en la oratoria, pero también proporciona herramientas para comprender otros puntos de vista. «Enseñar a argumentar es importante, pero mucho más es enseñar a escuchar. Es fundamental enseñar en el arte de no estar de acuerdo, porque, en la era de Twitter, la gente discrepa sin tratar siquiera de entender al otro».



Fuente bibliográfica
SANMARTÍN, OLGA R., 2017. Diez claves para educar mejor a las nuevas generaciones. ELMUNDO [en línea]. [Consulta: 21 noviembre 2017]. Disponible en: http://www.elmundo.es/papel/futuro/2017/11/20/5a0f39f346163f39708b45dc.html. 


18 nov. 2017

El móvil sabe más del dueño que su amigo del alma




Casi nadie tiene dispositivo de seguridad en su móvil a pesar de que tiene más datos personales que un ordenador

“A cualquier casa llegan juguetes que se pueden conectar a internet sin ninguna capa de seguridad incorporada en su diseño. Es una aberración. Pasamos antivirus a ordenadores pero no al teléfono móvil y es tanto o peor que el ordenador.

El móvil sabe más de tu vida que cualquier familiar o amigo del alma. Donde estás en cada momento, con quién hablas, qué compras, qué consumes, qué utilizas, qué cuentas, qué escuchas”.

Son palabras de Albert García Pujadas, el profesor y coordinador del Máster en Marketing Directo y Digital de la UPF Barcelona School of Management. A su juicio, el problema es la falta de cultura digital en seguridad.
En este sentido recalca que casi nadie tiene software de seguridad en su móvil a pesar de que tiene más datos personales, que un ordenador: “Somos vulnerables en el uso de dispositivos y la única forma de protegerse es conocimiento y empezar a hacer esas rutinas que contemplen la seguridad como algo valioso”.

Autor, junto a Aina Fernández del libro ‘¿Libres o vasallos? el dilema digital’ insiste en que se produce un crecimiento exponencial de conectividad en el que la seguridad que acaba siendo el gran talón de Aquiles. “Aunque sea absolutamente invisible para la población, el crecimiento de ataques informáticos u operaciones de hackeos de comercio electrónico crece a ritmo exponencial, pero no se explica demasiado por un tema de pánico y competencia comercial, las entidades y empresas que son hakeadas no quieren admitirlo públicamente. O lo esconden o lo niegan.

“Todo se junta con la falta de cultura digital. Solemos poner la misma contraseña en todos los sitios con lo cual si te revientan una contraseña pueden acceder a todo tu sistema digital”, agrega.

Con este argumento recuerda que en primaria a los niños se les enseña seguridad vial, pero no el uso seguro de dispositivos digitales: “A un niño se le dice que no cruce en rojo pero nadie enseña en la escuela que no tienes que poner la misma contraseña en todas las redes y que no tienes que aceptar todas las condiciones de cualquier aplicación”.

Apunta Garcia Pujadas que gente más mayor, la menos digital, le tiene mucho respeto al entorno digital. “En cambio los jóvenes _señala_son muy lanzados. Ya no porque hagan transacciones y pongan en riesgo la cuenta corriente, tienen un grado de exposición de su vida personal tremendo”.

García Pujadas insiste en que si el tema de seguridad es objetivable, el tema de la privacidad está en un nivel extremadamente bajo. “Regalan un servicio y se ponen todos los datos. Cualquiera que sea usuario de Facebook o Google permite que la red sepa casi el 95% de su vida, más que tu familia, sus amigos o su pareja”.

En este contexto, sostiene que este comportamiento va en contra del derecho al anonimato y de preservar el derecho a la intimidad.


“Permanentemente ponemos nuestra intimidad a disposición de terceros en todo momento y tenemos suerte de que el marco europeo y la legislación española son muy protectores. Y con todo, el rastro que dejamos es un riesgo enorme del que no somos conscientes”, concluye.


Fuente bibliográfica
MATAS, ROSAS, 2017. El móvil sabe más del dueño que su amigo del alma. La Vanguardia [en línea]. [Consulta: 19 noviembre 2017]. Disponible en: http://www.lavanguardia.com/economia/management/20171114/432880043325/internet-seguridad.html. 

11 nov. 2017

Seguridad y autoestima: cómo potenciarlas




Creemos que la seguridad de una persona pasa por llevarse el mundo por delante, por no tener miedos, no dar entidad a heridas emocionales. No dejarse doblegar por situaciones intensas. Una creencia que linda con la idea de perfección. Sin embargo la verdadera seguridad, radica en estar dispuestos a sentirnos vulnerables sin perder el eje ni la estima.

Una persona segura no necesariamente es la que se "devora el mundo" (aunque pueda), una persona segura de sí misma es aquella capaz de reconocer sus propias inseguridades y dar el espacio, así como la marea que sube y baja, para que con ellas pueda suceder lo mismo. La sabiduría se anida en dejar de identificarse con las mismas.

Reconocer que están y forman parte de nuestro paisaje, sin ser nosotros el paisaje y sí los observadores del mismo. Suena paradójico tal vez, pero la seguridad tiene que ver, entre otras cosas, con el buen manejo de la inseguridad.

Sabernos seres únicos
Dejar de fijarnos en el del al lado. Una persona segura es la que reconoce cabalmente que tanto ella como los demás son únicos. No hay mejores, no hay peores. Hay solo seres únicos que actúan de formas diferentes. Así, centrados en lo propio, dejan de resultar interesantes las comparaciones. Dejamos de estar pendientes de lo que hace o no el vecino, comprendemos que dicha actitud nos hace perder el equilibrio. Al estar centrados en nosotros, al intentar dar lo mejor para sentirnos bien con nosotros, dejamos de distraernos con lo que suele traernos dolores de cabeza y utilizamos toda esa energía para mejorar nuestro desempeño en la vida, incluso desde ese lugar es posible cooperar.

Compasión
Poco a poco y velozmente, va desapareciendo la drástica división antes imperante entre ciencia y espíritu, en la actualidad existen datos científicos sobre cuestiones que antes tenían que ver sólo con lo “espiritual”. La novedad es que estados como la compasión y la benevolencia, inciden directamente en nuestro bienestar emocional, por ende en la seguridad en nosotros mismos y en nuestra autoestima.

La compasión comprende a la empatía. La mirada compasiva consiste, no sólo en intentar ponernos en el lugar del otro (empatía), sino en permitirnos el impulso de buscar aliviar su sufrimiento. No es lástima ni pena. Tampoco es ser buenos. Es ser compasivos.


Cuando nos damos cuenta de que aunque sea mínimamente podemos contribuir con el prójimo, nos sentimos realmente bien. Un estado benevolente tiene que ver con tratar a los demás como nos gustaría que nos traten. Por ende, no hacer a los demás lo que no nos gustaría que nos hicieran. Tal vez sea este el mejor precepto para una sociedad organizada.

Vale la pena repetir, la intención que subyace no tiene que ver con ser buenas personas. Tiene que ver con sentirnos en paz con nuestro comportamiento en la vida.

Un propósito
La palabra Dharma en sánscrito tiene diversas definiciones, pero todas comparten la idea de tener un propósito en la vida. La pregunta sobre el ¿a qué vinimos? refiere a lo que está impreso en el corazón de cada persona. Cada uno tiene una misión, por llamarle de alguna manera. Una forma única de desarrollar un cometido.

Es necesario reconocer y focalizar los propios dones y talentos como parte de una observación interior, potenciarlos y explotarlos al máximo, en vez de pasar la vida lamentándonos de los dones que no poseemos.

Es una inyección directa a la autoestima. Sabernos capaces y a su vez reconocernos falibles. Sabernos dignos de lo mejor de la vida, por el hecho de haber nacido, es de personas sanas emocionalmente. Y no solo ello, también de personas que cooperan con un mundo mejor, más allá de lo utópico que puede resultarnos a muchos. Esto es así, ya que no podemos tratar al prójimo de una forma diferente a la que nos tratamos a nosotros mismos.


Cuando nos entrenamos en poner el foco de atención en nuestro ser, es cuando la vida comienza a cobrar otro sentido. No está de más recordar que donde está la atención, está la vida.




Fuente bibliográfica
CLARIN.COM, 07/11/2017 . Seguridad y autoestima: cómo potenciarlas. [en línea]. [Consulta: 12 noviembre 2017]. Disponible en: https://www.clarin.com/buena-vida/seguridad-autoestima-potenciarlas_0_ByGGhCdAb.html. 

¿Son estas las páginas más eróticas de la literatura latinoamericana?

Por: Arturo Wallace





Pocos autores contemporáneos latinoamericanos abordan el tema del sexo y la sexualidad de forma más directa que la peruana Gabriela Wiener. Lo que no significa que haga literatura erótica.

“El erotismo es una cuestión subjetiva. Lo que erotiza a una persona no necesariamente erotiza a otra”, explica.

“Y desde luego yo no escribo con intención de erotizarte: ni siquiera en Sexografías -que es un libro sobre sexualidades y sobre mí- mi pretensión es excitarte o crear arte erótico, o hacer de las palabras una experiencia voluptuosa”, afirma.

“Si eso ocurre es cosa de cada uno”, le dice a BBC Mundo.
La intención declarada de Wiener sin embargo, es otra: “Desactivar lo que por norma se considera erótico o pornográfico para llevarlo a otro plano, el del pensamiento, el del humor, el de la emoción”, explica.

Pero, a pesar de eso -o tal vez precisamente por la forma en la que enfoca su trabajo- Wiener fue una de las escritoras que BBC Mundo consultó el año pasado para tratar de identificar las páginas más eróticas de la literatura latinoamericana.

Un esfuerzo que nos pareció apropiada en el marco del Hay Festival de Arequipa, en virtud del lugar destacado de la obra del arequipeño Mario Vargas Llosa en cualquier lista semejante.

A esta selección también contribuyeron con sus sugerencias la escritora argentina Luisa Valenzuela y la cubano-puertorriqueña Mayra Montero, quien como ganadora del premio “La sonrisa vertical” también tiene un lugar asegurado en la lista.

No se trata de una lista exhaustiva. De hecho, esperamos que sea el inicio de una conversación y que ustedes puedan ayudarnos a completarla.

1. Los diarios de Francisco de Miranda
Los diarios de uno de los grandes próceres de la independencia sudamericana pueden parecer un extraño punto de partida, pero como explica Mayra Montero “Francisco de Miranda era un loco del sexo”.

“En sus diarios siempre se está acostando con alguien”, dice Montero.
“Y ahí habla de la guerra, de la independencia y de las mujeres con las que se acostaba, a menudo de una forma muy políticamente incorrecta”, cuenta.

La puertorriqueña, de hecho, abordó la dimensión erótica de Miranda en su última novela publicada, “El caballero de San Petersburgo”, “pero sin llegar a convertirla en una novela erótica”.

“Yo me inventé lo que quise”, confiesa. “Pero hay escenas de los diarios de Miranda que eran porno duro”, le dice, riendo, a BBC Mundo.

2. “Elogio de la madrasta“, Mario Vargas Llosa
El erotismo tiene un rol destacado en la obra de Mario Vargas Llosa, pero “Elogio de la madrasta”es la primera de sus novelas claramente alineadas en el género de la literatura erótica.

Y, para muchos, su exploración de la sensualidad a partir del particular triángulo entre Don Rigoberto, su esposa Lucrecia, y el pequeño Fonchito, es la mejor lograda de todas.

“Recuerdo que me excitaron y me divirtieron mucho cuando tenía menos de veinte años, que es el momento para leer cosas que son transgresoras, sobre todo si eres de la generación pre-pornotube”, dice Gabriela Wiener del “Elogio…” y su novela hermana “Los cuadernos de Don Rigoberto”.

“Pero no me ha pasado lo mismo con la primera escena de su libro ‘El héroe discreto’. Tal vez porque era una escena de sexo lésbico y no me parecía verosímil”, cuenta.

“El héroe discreto” no es, en sentido estricto, una novela erótica. Pero ahí vuelven a aparecer Lucrecia, Fonchito y Don Rigoberto.

3. La misteriosa desaparición de la marquesita de Loria, José Donoso
Sugerida tanto por Gabriela Wiener como por Luisa Valenzuela, “La misteriosa desaparición…” fue escrita como un divertimento por el celebrado autor chileno. Y, en opinión de los críticos, está lejos de ser una obra maestra.

Pero su divertida narración de las aventuras eróticas de la hija de un diplomático latinoamericano que se casa con un marqués español en el Madrid de inicios del siglo XX incluye numerosas páginas dignas de esta lista.

“Yo había leído bastantes revistas españolas de los años 20 (…) y mi idea fue hacer una parodia de ese estilo erótico que a ratos fue desinhibido, fuerte”, explicó en su momento el propio Donoso.

“Me interesaba recuperar el estilo del Madrid de los años 20 y además divertirme (…). En todo caso la crítica coincidió en que la novela tenía su encanto”, dijo en su oportunidad.

Valenzuela y Wiener definitivamente coinciden.

4. Púrpura profundo, de Mayra Montero
“La sonrisa vertical” es el nombre de la colección de literatura erótica de la editorial Tusquets y del premio homólogo a la mejor novela erótica en español que se entregó de 1979 a 2004.

Y la puertorriqueña Mayra Montero lo recibió en el año 2000 con “Púrpura profundo”, incluida en la lista por recomendación de Luisa Valenzuela.

“El erotismo está presente en todo tipo de literatura, pero trabajar el género como tal es utilizar el erotismo para hacer entender a los personajes“, le dijo Montero a BBC Mundo.

Y, en este caso, su personaje es un crítico musical que hacia el final de su carrera recuerda sus aventuras sexuales con los virtuosos y virtuosas que tuvo la oportunidad de conocer.

Montero, sin embargo, no fue la primera latinoamericana en ser reconocida con ”La sonrisa vertical”.

De hecho, el primero de estos premios le correspondió en 1979 a la argentina Susana Cosntante con “La educación sentimental de la señorita Sonia”, otra de las recomendaciones de Valenzuela.

Y en 1998 la también argentina Alicia Steimberg fue finalista con “Amatista”, también recomendada por Valenzuela y Gabriela Wiener.

5. Trilogía sucia de La Habana, Pedro Juan Gutiérrez
Fuera de “La sonrisa vertical” y la literatura erótica propiamente dicha, Montero también encuentra abundante erotismo en las obras del cubano Pedro Juan Gutiérrez.

Es erótico hasta en la sangre, incluso soez”, sostiene la escritora cubano-puertorriqueña.

“Y muchas páginas suyas, especialmente en su “Trilogía sucia de La Habana”, se pueden rescatar como erotismo duro”, dice Montero.

No en balde, la edición de Anagrama de esta novela la presenta como el testimonio de un habanero descreído y extenuado que “sabe que tiene que seguir adelante. Y lo mejor es hacerlo sonriendo, a golpe de ron, música y sexo“.

6. Otras voces de mujer
Obviamente, la lista puede seguir, por ejemplo con “La nave de los locos”, de la uruguaya Christina Peri Rossi, recomendada por Gabriela Wiener.

Mientras que Luisa Valenzuela también incluye en su lista varios cuentos de la también cubana Laidi Fernández de Juan, y la novela “Canon de alcoba” de Tununa Mercado.

“Hay autoras en las que el erotismo permea toda la obra: la uruguaya Marosa Di Giogio, la chilena Diamela Eltit, las mexicanas Margo Glanz Ana Clavel, la colombiana Laura Restrepo. Y tantas otras a lo largo y lo ancho de nuestra América Latina”, apunta Valenzuela.

“Pensemos también en las poetas, como Loreina Santos Silva de Puerto Rico. Y en mi Argentina podríamos citar natal cantidad de jóvenes narradoras, y las de generación intermedia como María Moreno Gabriela Cabezón Cámara“, agrega.

“¿Por qué sólo nombro autoras? porque creo que es la voz femenina, el avasallante surgimiento de la literatura erótica escrita por mujeres, lo que ha signado las letras de los últimos cincuenta años”, explica la autora de “Cambio de armas”.

“Por fin la mujer pudo escribir su deseo y sus pulsiones sin tener que circunscribirse, como alguna vez debió hacerlo Anaïs Nin, al deseo del hombre lector”, explica Valenzuela.


“Y las escritoras, y pienso sobre todo las latinoamericanas, han podido por fin responder ampliamente y con gran variedad de voces la única pregunta que Freud debió dejar sin respuesta: ¿Qué quiere la mujer?”, le dice a BBC Mundo.



Fuete bibliográfica
WALLACE, ARTURO, P.B.M. 09, [sin fecha]. ¿Son estas las páginas más eróticas de la literatura latinoamericana? La Opinión [en línea]. [Consulta: 11 noviembre 2017]. Disponible en: https://laopinion.com/2017/11/09/son-estas-las-paginas-mas-eroticas-de-la-literatura-latinoamericana/. 

10 nov. 2017

El tesoro de la imaginación

Por: Jorge A. Ceruti 




Hace poco fui al cine a ver la película “It” (El payaso asesino). Era subtitulada y la gente joven (de 20 años para abajo) constantemente en medio de la cinta de suspenso encendía su estúpido teléfono y empezaba a autosatisfacerse electrónicamente. Seis chicas del secundario se sentaron juntas y una (la que sabía) les explicaba todo lo que pasaba (bien fuerte, así todas oían). ¿Motivo? como ustedes explicaron en su nota del día 27 ppdo.: no saben leer, y los que saben, más de 15 minutos de lectura los “perturba” (término de lo más usado hoy día).

Se aplica a todo, desde el consumo de pastillas, manejar alcoholizado o la toma de colegios. No saben entender la trama de una película si no les entra por las orejas (y eso hasta por ahí nomás). En cuanto a los libros, leerlos, ¡ja!... No por nada en la Universidad hubo que incluir la materia “Comprensión de textos”, y hechas las cuentas, de cada 1.000 estudiantes que ingresan a la Facultad se recibe uno.

¿Cuál es la diferencia entre la tribu y la civilización?: los libros. Lo dijo Borges hace tiempo, y las cosas siguen siendo las mismas... Quienes no saben leer libros no saben pensar. Esa frase lo resume todo. Piensen en esto: los dictadores de todo el mundo, en todas las épocas, siempre han sido enemigos de los libros..., pero hoy día, nunca han sido enemigos de la televisión... ¿Por qué? Simple, quite el sonido a un televisor. No podrá soportarlo. En cambio oirá perfectamente la radio... Estas frases son del libro “Fahrenheit 451”, de Ray Bradbury. Lo escribió cuando en Alemania los nazis empezaron a quemar libros (la temperatura a la que arde el papel es ésa). Describe un país futuro en que los libros están prohibidos, con juventudes sin control, desenfrenadas, que corren en autos a toda velocidad, alcoholizados o drogados, oyendo música estridente, agrupándose para no estar solos. ¿Por qué? Porque por dentro están vacíos y les horroriza saberlo. ¿Han visto qué pocas personas viven solas, sin el telefonidiota? Tienen “miles de amigos” por las “redes sociales” y se jactan de eso. Qué extraño, yo sólo ocho amigos reales a lo largo de mi vida y pienso que fui afortunado. El aparatito supuestamente les da seguridad, ¿y si se rompe? bueno... ¿se mueren también los amigos?

Los libros no dan su contenido fácilmente. Son avaros, egoístas. Exigen que pienses antes. Podés cerrarlos y meditar su contenido, y después retomar la lectura cuando gustes, pero a veces es necesario hacerlo varias veces, hasta entenderlo... ¿Comprenden la aversión de los dictadores por los libros y las bibliotecas? Representan el pensamiento libre, y eso es algo que no pueden controlar. Un libro bueno es uno que tarde o temprano se desea releer para meditar, ya no en la trama sino en las palabras que lo forman, oraciones que son los pensamientos del que lo escribió un día. Y todo es conocimiento.


¿Qué significa leer por placer? Simplemente ser libre. Volar con tu imaginación, visitar cada sitio que desees, ser parte del pasado o del futuro, ser lo que quieras... y créanme no es poco. Tal vez no te haga ser mejor. Pero sí te enseña a pensar más y mejor. Un niño de 12 años que no haya leído “Los caballeros del Rey Arturo”, “Robin Hood”, “La isla del tesoro”, “Los tres mosqueteros”, “Robinson Crusoe” o “Las aventuras de Tom Sawyer” es un niño al que se ha privado del tesoro de la imaginación... Un niño al que sus padres enseñan a leer por placer es un niño al que sus padres han hecho un regalo maravilloso. Porque ese chico jamás estará solo. Nunca... y hoy día, son cada vez más y más los niños solos... Eso sí, andan en patota, todos con telefonidiotas en medio de la multitud. Pero siguen solos.


Fuente bibliográfica
CERUTI, JORGE A., 21 de octubre de 2017. El tesoro de la imaginación -. [en línea]. [Consulta: 10 noviembre 2017]. Disponible en: http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2017/10/21/udopina/BUZON-02.html. 

3 nov. 2017

Las 20 reglas de oro para escribir bien




Escribir como hablas y evitar las oraciones subordinadas son dos de ellas.

Un estudio para la revista Harvard Business Review concluyó que la gente piensa que escribe mejor de lo que realmente lo hace. El estudio, centrado en personas del mundo de la comunicación que escriben a diario, demostró que la mayoría de la gente no es consciente de sus errores de estilo y gramaticales.

Si no quieres ser uno de ellos, te vendrá muy bien repasar estas 20 reglas de oro.

1. Piensa cómo vas a estructurar tu texto y quién es tu público antes de empezar.


2. Evita los párrafos largos y no abuses de las oraciones subordinadas. Cuanto más sencillo, mejor se entenderá.

3. Escribe como hablas. La naturalidad es importante.

4. No utilices más adverbios y adjetivos de los necesarios: hacen muy pesada la lectura.

5. Cuando nombras por primera a una institución, escribe su nombre completo y no sus siglas o acrónimo, salvo que sea muy conocido, como la ONU.

6. Escribe números en letra hasta el 20 (tres, veinte), y tras esta cifra en número, salvo en los títulos o encabezados, donde es recomendable escribir siempre en número.

7. Entre sujeto y predicado no se pone coma. Aunque las comas sean pequeñas pausas, no siempre se corresponden con las que hacemos oralmente.

8. Evita tanto queísmos como dequeísmos. Recuerda que los verbos preposicionales requieren una preposición.

9. No utilices un gerundio cuando la acción que se describe es posterior al verbo principal de la oración.

10. Los extranjerismos y los neologismos se escriben en cursiva y sin comillas.

11. No repitas la misma palabra en una frase: utiliza sinónimos en su lugar.

12. Evita los tecnicismos y las palabras poco utilizadas en el habla cotidiano.

13. Mejor escribir en voz activa que en pasiva: nos acerca más a la acción. No hay que dejarse influir por el inglés o el francés, donde es más habitual ver la segunda.

14. El punto seguido separa las ideas. El punto y aparte introduce algo nuevo y diferente.

15. Estructura los párrafos por temáticas.

16. No abuses de los signos de puntuación, negrita, letras cursivas o colores.

17. Ten un principio y un final contundentes.

18. Lee tu texto en voz alta y, después, pide a alguien que también lo haga. Así averiguarás si la lectura resulta incómoda, complicada o tiene una sonoridad desagradable.

19. Elimina todos los elementos y palabras que no aporten nada. La redundancia es un error bastante frecuente.


20. Ante cualquier duda, consulta el diccionario panhispánico de la RAE y las recomendaciones de la Fondéu.

Fuente bibliográfica
Trucos para escribir bien. [en línea], [sin fecha]. [Consulta: 3 noviembre 2017]. Disponible en: http://www.aprendemas.com/es/blog/orientacion-academica/las-20-reglas-de-oro-para-escribir-bien/. 
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